Membrillismo puro
Sólo medio litro de cerveza me zampé el día del encuentro membrillano. Me comporté como todo un caballero (al día siguiente me di un festival de "pisco sours", pero aquel "viernes membrillano" -repito- me comporté de lo más pirulo).
La primera vez que supe de Marcela yo estaba en un programa de radio al que voy de espectador-invitado-entrevistado, y mientras estábamos en un intermedio musical me encontré con un "Nadie me escribe!!!!!!!!!!" que me hizo cagar de risa y ponerme a leer a mi, ahora, compañera de bar. Si, porque no sé cuántos meses después estoy con ella, cara a cara, tomándome el medio litrín de cerveza mientras ella saborea un agua mineral sin gas, que después descubre que tiene gas.
Nos contamos la vida y un montón de cosas más mientras en la mesa de al lado le daban el bajo a una botella de pisco puro y a un jarrón de borgoña.
Al final del evento descubro que en el baño del "777" hay más acción que afuera. "Se ve todo desde afuera" le dice un tipo al par de amigos que no sé qué cresta hacen adentro de una caseta de baño. O sea, me imagino dos cosas que ellos pueden estar haciendo pero no puedo identificar cuál es la que están haciendo. Y el mismo tipo que los advierte les dice "los pies y el gorro se ven desde afuera, já".
Ese fue el primer encuentro con la alcaldesa de la Comunidad del Membrillo, a la que vi perderse entremedio de un montón de superhéroes. Yo diría que -casi- la vi irse con un traje de mujer maravilla.
"Me abdujeron. Saludos", ese fue el último texto que supe de ella.
Quizás dónde estarás ahora Marcela.
Saludos a tí también.
El sábado 11 de marzo, en tanto, traté de llegar a tiempo a la ceremonia en donde Michelle Bachelet asumía como presidenta de Chile, pero llegué al final de todo: al final de la ceremonia, al final de las entrevistas, y al final ya todos los tipos importantes se estaban yendo para la casa.

A los únicos que vi en el inicio de algo fueron a los integrantes de C.Q.C. (Caiga quien Caiga) y a Amalia Granatta (modelo argentina) que se paseaba, ultra-rica ella, con unas caderas increíblemente desarrolladas, y un escote maldito.
Bueno de los CQC estaba Nicolás Eyzaguirre (alias "cuchillo") acompañado de Pamela Le Roy, tratando de grabar algunas notas entremedio de una manada de gente que los interrumpían a cada rato para decirles una cantidad de huevadas increíbles. Le contaban problemas de la población donde vivían, problemas de salud, le "recomendaban" temas para que siguieran denunciando en el programa, le pedían autografos y fotografías, le decían "wena cuchillooooo", y a Pamela Le Roy le dijeron que era bonita pero que estaba muy flaca.
Miles de huevadas que se le ocurren a la gente cuando aparece la televisión. Otros giles se cruzaban por delante de la cámara justo cuando estaban grabando, mientras un viejo chico con maleta gritaba "¡¡la tele está muy degenerada!!".

También vi a Claudio Fariña (periodista de TVN) diciéndole a Andrés Allamand "es que tengo que pedir permiso po weón..." mientras éste lo molestaba por la demora con la entrevista, y a un montón de viejas con una cinta tricolor simulando ser la banda presidencial, y vestidas como para un casamiento.

Eso fue lo último que vi, de la ceremonia de cambio de mando, antes de partir.Y me fui pensando en la cantidad de tonteras que "el pueblo" hace cuando aparece la televisión. Más que ver a Sebastián Piñera de cerca, o a Alberto Espina hablando como si estuviera haciendo una denuncia importante, me impresionó darme cuenta de la simpleza de la gente. Una mezcla entre ingenuidad y felicidad infinita que hace que salgan a la calle disfrazados como si esto fuera una actividad de colegio. Con plumeros y carteles.
También me fui pensando en la infinita cantidad de tonteras que "el pueblo" le pide a "los que trabajan en la tele", creyendo que la solución de todo está ahí.
Eso pasa cuando aparece la caja idiota, aunque no sé bien de qué parte se ponen los idiotas. Si adentro de la caja, o afuera de ella.
O en ambos lados.

Tengo 35 años pero utilizo sólo el 70% de mi capacidad total (el resto se almacena para la vejez).
El origen de todo está en Valparaíso eso sí. Ahí nací y viví toda mi vida. Por un tiempo estuve estudiando Ingeniería en Serena en donde me metí con todo lo que NO tenía que ver con mi carrera: pinté murales, participé en movimientos de arte y trabajé de payaso por ejemplo. Luego de eso entré a estudiar Diseño en Valparaíso en donde desarrollé mi capacidad de almacenamiento visual la que actualmente se desarrolla de manera bastante óptima, según mis últimas mediciones.
Por muchos años trabajé en imprentas y como independiente, hasta que llegó diciembre 2004.
Y todo se dió vuelta (entiéndase esto en términos positivos por favor).
Actualmente distribuyo mi tiempo de lunes a viernes, en partes iguales, entre la ciudad de Viña del Mar y Santiago (Chile). Duermo y me levanto en Viña, y después parto a Santiago a trabajar.
Y en eso estamos.

marta drooker dijo
Hola, Juan!!!
Tus crónicas tienen una originalidad que estaba extrañando.Suerte que volviste!
Con respecto a la tele como una especie de último recurso para resolver la vida de las personas (trabajo, salud, seguridad etc etc etc) siento que es necesario un feed back. Por lo tanto, de un lado y del otro, hacen falta idiotas que se contacten. reconozco que yo soy una de esas idiotas y que en muchas ocasiones tengo un tremendo feed back con la tele.
Ufff, bueno, Juan, nunca dije que era perfecta.
Un fuerte abrazo y gracias por volver!
20 Marzo 2006 | 03:26 PM