¿Qué creen ustedes?, ¿Me persiguen las performances, o no?.

Este afiche-invitación me llegó, por mail, el martes.
Y ahí voy: caminando hacia la SECH (Sociedad de Escritores de Chile) y pasando por una fuente de soda, del porte de un baúl, que se llama “Valparaíso”, adentro había un enano comiéndose un completo (“hot-dog” que le llaman algunos). También pasé por una calle que se llama “Viña del Mar” y por un bazar que vendía ropa de niños, bebidas, pan y artículos de librería, todo eso metido dentro de un nombre muy extraño, algo así como “i´shiasn”. No recuerdo muy bien pero era una weá así.
Ichiax parece.
En total creo que éramos como 80 personas metidas en la SECH, a oscuras, viendo unas diapositivas con las caras de los mismos tipos que aparecen en el afiche que encabeza este escrito, pero haciendo otras morisquetas. La proyección de las "diapos" era sobre un muro que tenía un pequeño relieve tipo ventana, así que los "carachos" se veían más raros aún porque a veces las mandíbulas, o los ojos, quedaban entre el relieve y el muro.
Entre las caras que iban apareciendo estaban las de algunos famosos: Roberto Bravo, pianista chileno que no sé que hacía metido ahí, “Lalo”, vocalista de la banda de rock chileno Chancho en Piedra que sí tenía que ver ahí, y el "Weichafe", Angelo Pierattini.
Vimos no sé cuántas caras raras con música electrónica de fondo. Después apareció el chascón del vaso (vean el afiche otra vez) tocando un órgano marca -creo- "Honner" con otro tipo armado con una guitarra. Se pusieron a cantar, a tomar vino y terminaron cagándose de la risa (el de la guitarra sobretodo) mientras el organista casi se acrimina con el instrumento. La letra del tema que cantaron decía más o menos así: “la sin hueeeeeeeeeesoooooooooo, la sin hueeeeeesooooooooooo, chalalalalaaaaaaaaaaaaa”. Eso repetido varias veces hasta que el organista se volvió loco, y al guitarrista le vino el ataque de risa.
Después apareció el barbón (Jorge Toro) vestido como si fuera un oficinista. Se sacó la corbata, se la colocó de venda para los ojos, dijo la palabra “PRO-TO-CO-LO” y se largó a cantar, o mejor dicho: a susurrar en francés con un tono calentón estilo cabaret. Todo esto mientras se arrastraba por el suelo repitiendo frases como "lenfant de merg". Luego se colocó una máscara que simulaba una oruga-marciano y, mientras seguía arrastrándose, consiguió sacarse la corbata y agarrarla con la boca. Después apareció otro hombre-bicho que también se arrastró y se fue.
Toro terminó todo este show demostrándonos que el volumen del micrófono podía dejarnos sordos. WUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.
Se mandó unos tremendos gritos, después volvió a susurrarnos en francés y se fue de lo más serio.
Luego de eso hubo un poco de tranquilidad con una mina leyéndonos textos como “el moru es el nombre de un río invisible” o, “si un perro no aúlla es chistoso pero no es un perro”, para luego aparecer otra sesión de diapos, esta vez sólo de ilustraciones. De fondo había música electrónica, y a ratos se escuchaba una voz pasada por algún sintetizador del año 70, era como de esos efectos computacionales del año de la pera (cuando hablaban los robots en la tele) que decía “la-sin-hue-so”.
Bip-bip.
Entre las ilustraciones que mostraron destaco la de un perrito flaco con una radio amarrada en el lomo. Yo en tanto, tenía hace rato en mi cabeza la ilustración de un baño, así que no aguanté más y salí del salón.
Llegué a un lugar que hacía las veces de camarín y en donde me encontré con un flaco, muy flaco, que era el que salió vestido de "segundo bicho" de la performance de Toro. Había otro tipo, además del flaco, que me preguntó sobre el espectáculo que había visto, y yo le dije “me gusta, está entretenido”, y al weón fue como que le hubiera echado ají en el culo porque me miró con cara de odio y me dijo “cómo que entretenido, si esto es arte”. Puta el weón denso, así que le dije “y qué tiene si para mi el arte es entretenido”.
En esa discusión estética estábamos cuando el "flaco-bicho" nos pidió que nos retiráramos, pero después me confesó que lo había dicho sólo para que el gil denso se retirara de una vez por todas, y se colocó el dedo índice en la cabeza.
Está loco ese weón me dijo.
Y al weón finalmente lo tuvieron que sacar a la fuerza desde camarines.
De vuelta al salón vi al chascón del órgano-rockero tocando guitarra con la cabeza inclinada como si quisiera meterla adentro del hoyo que tienen las guitarra en el centro. Se daba cualquier cantidad de vueltas y la música que tocaba parecía introducción de algo, pero después no “introducía” a nada. Luego de eso se largó un texto sacado de lo más profundo de su garganta que decía “el vaquero siiinnnn espíriiiituuuuuu, el vaquero siiinnnn espíriiiituuuuuu”. Y así sucesivamente.
Aplausos.
Se va el chascón guitarrero y aparece Jorge Toro parado frente al flaco que estaba en camarines. Me comentan que ellos dos son hermanos y entiendo todo en ese mismo instante: el flaco es la versión Jorge Toro pero en huelga de hambre.
Bueno, ahí están los dos frente a frente y el flaco le manda una tremenda cachetada a su hermano. Luego el gordo le tira maní salado, o algo así, como para que el flaco, que está arrodillado, se lo coma. Después no recuerdo qué hacen pero imagino que se arrastraron por todo el escenario, o una cosa así.
Todo este evento fue rematado con el vocalista de Weichafe cantando desenchufado. Se sentó con su guitarra en mano y nos dijo: “puta la noche fric”, y se largó con dos, o tres, temas. Después agregó “ojalá que termine luego esta weá para que nos tomemos unos copetes”.
Luego de eso, la predicción del "weichafe" se hizo realidad y nos fuimos todos a un salón a tomar vino tinto y blanco. Ahí me presentaron a Jorge Toro que estaba con los labios pintados de rojo estilo Drácula. Le preguntaron cómo se había sentido y dijo “me gustó, estuvo entretenido”, y yo aproveché de contarle que con esa frasecita casi me agarro a combos con un gil cuando, casualmente, aparece precisamente "el gil que cree que el arte NO es entretenido" a felicitar a Toro.
No tengo idea de qué hablaron porque a mi me esperaba mi fiel bus olor a culo con dirección a Viña del Mar y me tuve que ir. Lo único que recuerdo es que Jorge fue un tipo muy educado y que el gil estaba con los ojos más estrambóticos que la chucha mientras al lado lo esperaba una gorda con una chasquilla estilo escobillón, y una cara de aburrimiento increíble.
De toda esta "performance" me queda la inversión que hice en comprar los cuatros números de la revista de arte “Sin huesos”, y tres ejemplares de “Niktalope”. En total invertí 3600 pesos.
Siete dólares.

Tengo 35 años pero utilizo sólo el 70% de mi capacidad total (el resto se almacena para la vejez).
El origen de todo está en Valparaíso eso sí. Ahí nací y viví toda mi vida. Por un tiempo estuve estudiando Ingeniería en Serena en donde me metí con todo lo que NO tenía que ver con mi carrera: pinté murales, participé en movimientos de arte y trabajé de payaso por ejemplo. Luego de eso entré a estudiar Diseño en Valparaíso en donde desarrollé mi capacidad de almacenamiento visual la que actualmente se desarrolla de manera bastante óptima, según mis últimas mediciones.
Por muchos años trabajé en imprentas y como independiente, hasta que llegó diciembre 2004.
Y todo se dió vuelta (entiéndase esto en términos positivos por favor).
Actualmente distribuyo mi tiempo de lunes a viernes, en partes iguales, entre la ciudad de Viña del Mar y Santiago (Chile). Duermo y me levanto en Viña, y después parto a Santiago a trabajar.
Y en eso estamos.

Noe dijo
Me encanta como escribes.
9 Diciembre 2005 | 09:00 PM