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La Coctelera

Diario de Juan Solo

Esto era de Ciudad, Gente, Rock y Televisión. Pero ahora es de Performancismo puro.

24 Noviembre 2005

The Performance Family

PERFORMANCE POR LA MAÑANA:
Sábado 19 de noviembre, a eso de las doce del día estoy en el Muelle Barón (Puerto Valparaíso). Una mina se pasea con una piedra y luego se arrodilla, reza (o hace como que reza) y se inclina como si quisiera que alguien la perdonara. En la espalda tiene escrito, con letras rojas, la palabra “GRINGA”. Después agarra un saquito (con ropa me imagino), lee un texto y se va.

Un poco más allá está un tipo calvo, vestido de negro, que se parece al actor que trabajó en “Los Enredos de Wanda”, arrastrándose por el suelo y abrazando unos tremendos camotes (piedras) contra el pecho. Va de subida enrollándose con el camote en el pecho, hasta que lo deja en la cima. Después vuelve a lo mismo. Antes de terminar nos demuestra que con la pelada puede equilibrar piedras de gran tamaño. Y sin zapatos, ojo.

Alrededor de ellos estamos los mirones, llenos de cámaras digitales. Parecemos turistas japoneses pero somos los asistentes al "Primer Congreso Internacional del Arte de la Performance". La “gringa” es Jill McDermid de Estados Juntos (USA), y el equilibrista de camotes es Boris Nieslony de Alemania.

El grupo de mirones se divide en tres: el bando de chilenos con cámaras digitales, el bando de los extranjeros con cámaras digitales y el bando de chilenos que no entienden nada, y que no tienen cámara digital.

Después de la “gringa” y del equilibrista de camotes aparece una flaca, ultra flaca, que se encarama en un poste a tirar pescados. Llegan los guardias del recinto y , casi, se va a la mierda la propuesta estética de Miss Take de Australia. Se arma un lío con los organizadores por el tema de la seguridad, porque la flaca se puede sacar la misma cresta de un porrazo (con pescado y todo). La flaca, a la que le importa un reverendo pepino la seguridad de ella misma, nos sigue tirando pescados que cuando los veo tirados en el suelo me acuerdo de un profe al que le decían el “Carepescao” y al que -creo- nunca lo vi pestañear. Qué manera de tener los ojos abiertos ese compadre. Carepescao.

Bueno, después fuimos a ver a Paul Couillard de Canadá que estaba metido en el mar sosteniendo “algo” que está envuelto en una frazada, era como que si estuviera sosteniendo una guagua (un bebé como le dicen ahora en Chile). El loco estaba vestido y cuando salió del agua nos dimos cuenta que el “algo” era un pedazo de hielo en forma de yunque, un hielo-yunque con el que se movió hasta un banquito, en donde se quedó cagándose de frío mientras alrededor una reportera de “Univisión” entrevistaba a cuanto artista se le cruzara.

Todo eso pasaba hasta que decido retirarme por dos razones: la primera es que se acabaron todas las performances hasta las 17 hrs., que es cuando empieza la segunda parte y final del evento. La segunda razón por la que me marcho es que me quedé sin memoria disponible para mi cámara (digital por supuesto). Así que hasta la tarde.


Me pongo a mirar la grabación de una “cuña” para el programa “Muelle Barón” de TVN (Televisión Nacional de Chile). La periodista está toda nerviosa y muerta de la risa repitiendo una y otra vez lo que tiene que decir. Cuando ya logra que le salga bien el texto se despide del camarógrafo, y se va. Yo también me voy.
En la Avenida España (que une Valparaíso con Viña del Mar) veo un camión que se dio vuelta. Los pacos (Carabineros de Chile) tienen la situación controlada.

PERFORMANCE POR LA TARDE:


¡Hop!, estamos de vuelta.
Paul Couillard está ahora con su yunque-hielo, esperando que se convierta en agua, sentado en el techo del Ex - Frigorífico del Muelle Barón. Ahora todas las perfomances se realizan adentro de ese lugar (del Ex Frigorífico digo) que está bastante caliente por lo demás. Me compro una Cerveza Escudo por ahí cerca y la mina que atiende me pide que después le deje el envase. “No te preocupes, yo te traigo el envase” le digo y ella me responde “No importa que no me lo traigas, pero sí que me lo dejes”.
¿Aló?.
Me quedo pegado, hasta el día de hoy, pensando qué cresta quiso decir con eso de “no me lo traigas pero déjamelo”.
Bueno, adentro del Ex - Frigorífico está lleno de cervezas que nadie quiere dejar tampoco. Parece una performance auspiciada por Cerverías Unidas. La parte de abajo del escenario es utilizada como bodega de mochilas, bolsos, ropa, cervezas y vinos.

Me dirijo con mi botella al sector de los baños donde André Stitt (Gales) tiene la mansa cagada. El suelo lo tiene convertido en un revoltijo de agua con yodo, o una weá café que también podría ser soya. Hay ropa tirada por todos lados, botellas de Coca-Cola llenas de algo que no es Coca-Cola, platos, y un olor a cualquier cosa. Está la zorra y a ratos me recordé de cuando vivía con mis padres y tenía mi pieza muy parecida a la performance de André, salvo por el tema del agua.

Un poco más allá, en un baño de hombres, está una norteamericana que según yo se llama Rose Hill que se dedica a juntar mitades de pan, cortados previamente. Debajo de cada urinario hay un vasito de vino que ella toma cada vez que logra juntar un pan completo. Se toma un “corto” y lo derrama sobre el pan. Y así sucesivamente.
No te explico el olor a vino tinto que hay.

En una pieza aparte está Julie Bacon, del Reino Unido, tirada en el suelo con un vestido que, creo, es chino (quizás sea así). La pieza está a medio construir (o a medio destruir) porque hay varios escombros tirados por ahí, escombros por los que Julie se arrastra hasta quedar mostrándonos el culo en vivo y en directo. En medio de eso aparece la periodista de “Univisión” entrevistando a los asistentes. La imagen de la periodista sosteniendo el micrófono y de fondo Julie casi en pelotas es elocuente.


Me voy a otra pieza y veo, debajo de un cargamento de algas, a Marilyn Arsem (USA). En realidad no la veo hasta que aparecen un par de piernas. Es la “mujer alga” y parece que estuviera muerta. El fétido olor es como para morirse eso sí.
Al lado de la “mujer alga” estaba otra mina, que no sé cómo se llama, haciendo como que armaba mesas y sillas. De fondo se escuchaba un partido de fútbol transmitido por Radio Agricultura y a ratos la mina se tiraba sobre los pedazos de madera que tenía en el suelo y se quedaba quietecita ahí. Entre los que estamos mirando veo a Enrique Saldes, el actor porteño que participa en el programa de TVN “Doctor Patrimonio”. También veo, bien arriba (casi en el techo) a Paul Coulliard sentado en una ventana con su hielo-yunque.

Se me acaba la cerveza y quedo como para la segunda dosis, pero todavía me pena el misterio de la mina que quería que le dejara el envase pero que no se lo llevara (¿?).
Me entrevistan del canal UCV para el programa “De Mente” y me preguntan qué es una performance. “una representación visual y corporal hecha, por el artista mismo, en un lugar determinado” les digo. Después me quedo pensando en que fue una buena respuesta pero que en vez de “corporal” parece que dije algo así como “cowrporral”
Bueno, ya filo, si total hay mucho camino antes de que llegue a la televisión.

Este escrito me está saliendo demasiado largo así que voy a –tratar- de resumir el final de cada performance: André Stitt (el del baño que se parece mi pieza) terminó dejando aún más la cagada rompiendo todas las botellas de Coca-Cola contra una pared y después se autotorturó colocándose una camisa en la cabeza mientras trataba de comerse un palo untado en la weá café que había en el suelo. También hubo una pequeña explosión y se armó una fogata que tenía bien preocupados a los organizadores. Ojo, no inviten a André Stitt a la casa.


Julie Bacon (la de los escombros empelotadotes) se siguió arrastrando por el suelo pero también trató de tirar un escombro gigante por los aires. No pudo y se puso a soplar una plumas. Después no sé cómo terminó la performance de ella porque me fui a ver a la "armadora de sillas y mesas" que le bajó la ira y rompió todo, se cambió de ropa y se fue bien enojada. A ella tampoco hay que invitarla a la casa.

En un lapso muy corto apareció Natalie Loveless (Canadá) que todo el día la vi filmando y paseando un tremendo tatuaje de dragón en la pierna. Natalie la hace cortísima, agarra un pedazo grande de vidrio, lo hace añicos y de pasada casi se echa a un camarógrafo que estaba detrás de ella. Y se fue (ella, no el camarógrafo).

El mejor final fue el de la mina de los panes que terminó la pega de unirlos todos mientras cantaba una canción infantil, tomó vino desde un urinario como si fuera agua, lavó varios panes ahí mismo, luego se sacó como 20 calzones que tenía puestos uno sobre otro (y se dejó uno), se empelotó, agarró un hacha (que mieeedo) y nos mostró a todos que le faltaba una teta sobre la que se puso una pluma roja. Después, con el hacha en la mano, se mandó un tremendo grito de desahogo, se vistió, se puso sus lentes y se fue de lo más campante entre aplausos.
Seca la mina.

Después de eso fui a ver a la “mujer alga” pero había desaparecido, y apareció el gringo Jamie McMurry, en otro lado del Ex Frigorífico, para mostrarnos un diaporama.
Antes de empezar el gringo dijo, a través de un traductor, que “las performances de mis compañeros han estado demasiado humorísticas, así que voy a hacer algo más serio”. Silencio total en el estudio. “Es una broma” remató, y ahí nos cagamos de la risa. También nos pidió que dejáramos nuestras malditas cámaras fotográficas a un lado, y que sólo viéramos lo que nos tenía preparado él, que al parecer era bien chistoso pero que lamentablemente no caché ni coco de lo que hablaba. En un momento del diaporama, por ahí cerca, habían unos tipos conversando y el gringo se mandó un tremendo grito, “KÁLLATE POUR FAVOUR!!!!” dijo, pero los conversadores eran extranjeros así que tampoco entendieron nada. Y siguieron conversando de lo más contentos.
Extraño personaje el gringo: a los chilenos nos habla en inglés y a los gringos en español.

Luego del chistosito de McCurry apareció la canadiense Shannon Cochrane que nos repartió armónicas “Victory” made in China para que aprendiéramos “Love me tender” de Elvis Presley. Después del fiasco musical Shannon (muy simpática la mina) nos enseñó a hacer avioncitos y barquitos de papel con la hoja donde estaba la “partitura” del tema. De ahí pasamos a tirarlos al mar mientras Shannon derramaba una botella de champaña sobre ellos.
Y nos devolvimos al Ex - Frigorífico tocando armónica, todos muy felices. Como en un cuento.


De vuelta al recinto estaba Jonathan Vivanco de Chile, vestido como astronauta de películas de bajo presupuesto y reventando globos llenos de agua muy cerca de una espectadora, que a petición de él, estaba tirada en el suelo a punto de terminar mojada como pato. Se salvó (la espectadora), y de premio Jonathan le regala una pelota de plumavit.

Son casi las diez de la noche y Paul Coulliard (el del hielo-yunque) aparece envuelto en una frazada con el hielo convertido en un hielito. Lo deja en el suelo y se va en medio de aplausos. Cumplió casi 11 horas de performance nos dice uno de los organizadores del evento. Más aplausos.
El hielito queda tirado en el suelo.


Todo termina con Sylvette Babin (Quebec, Canadá) que, para variar, se empelota en medio de todos nosotros. Se tiñe su pelo rojo de negro, o sea, tiene el pelo rojo pero se llena la cabeza de pintura negra en polvo. Después se viste y parte arrastrándose con un pedazo de carbón en la boca dibujando una trazo en el suelo y cantando “Arriba en la Cordillera” de Patricio Manns (que a todo esto, el domingo, estaba en un programa de Alfredo Lamadrid, en Red TV, cantando con la garganta como el hoyo de mal). El canto le salía algo así como “aguiba en la codillewra, ta qurebandro el soul”.
Sylvette después de cruzar todo el Ex - Frigorífico con el carbón en la boca remata su performance golpeando la muralla usando repollos lilas como guantes, mientras sigue cantando el tema del Pato Manns ahora un poco más claro.

Eso sería el final del congreso, y los organizadores después de agradecer a todos los presentes se largan a presentar a todos los artistas, además de “todos los que hicieron posible este evento”. En ese momento me doy cuenta que quedamos muy pocos en el recinto que NO somos parte de la organización ni somos artistas, porque deben haber faltado 3 personas para que me presentaran a mí.
Aplausos.

PERFORMANCE POR LA NOCHE:

Termino en el cerro top de Valparaíso, el Cerro Alegre, metido adentro del café-cine “8 y medio”. Por un momento creo que estoy adentro de una revista de decoración. Todo está muy bien puesto, muy ondero y la atención es súper. De fondo suena Rita Lee, y su disco de covers de Los Beatles.
Estoy tomándome una “cerveza del puerto” y comiéndome un “pan a la campiña” cuando aparece un actor que nadie conoce y que yo tampoco reconocí. Al principio creí que era un ex compañero de colegio pasado por la cirugía estética pero no. Era Luis Cerda, actor de “Bienvenida Realidad” de TVN. El loco pasa demasiado piola: no se viste raro, no usa lentes raros ni tiene peinado raro. Llegó con una mina que se veía bien pendeja, y linda. Se toman un café cortado al lado mío (hay que ser muy piola para tomarse un café cortado a las 23 hrs de un día sábado) pero Luis devuelve el café porque, según él, está muy dulce, “le eché azúcar pero ya estaba dulce” le dice al mesero que, aunque le repite que el café no estaba azucarado, se lo retira sin problemas y le trae otro.

Dejo a Luis, y su café cortado azucarado, tratando de buscar un local donde pueda ver más gente, pero parece que lo mismo piensan muchos porque terminamos en un repleto “Vinilo”.
No cabe nadie más.
Me voy.

Paso a mirar un rato al “Alegretto” (pizzería que se promueve con un extraño dibujo de un helado) en donde me tratan de envolver dulcemente con un cartel que dice “schop a mil pesos”. Casi lo logran, pero estaba demasiado íntimo el lugar como para quedarse.

En el “Gremio” la onda estaba más pro, y farandulera. Me tomo un pisco sour muy cerca de Álvaro Rudholphi (actor de teleseries de TVN) que está de lo más coquetón besuqueándose con su mina. Todos sabemos quién es él pero nos hacemos los soberanos huevones.
Después se va, y seguimos haciéndonos los huevones. Ya no tan soberanos.

El Cerro Alegre es otra cosa. Creo que es el Cerro más famoso de Valparaíso pero el menos representativo de la ciudad. En ninguno de los cuarenta y tantos cerros restantes voy a encontrar una galería de arte, un café-cine, un restobar, una pizzería y un café-restorán metidos en un par de cuadras. Tampoco me voy a encontrar a dos actores de TV tomándose un copete a las doce de la noche.
Aunque no lo quieran reconocer, el Cerro Alegre es un Valparaíso de postal. En el Valpo real me voy a encontrar con vulcanizaciones, talleres mecánicos, almacenes de barrio, panaderías, botillerías y, cuando mucho, fuentes de soda con completos a quinientos pesos. Pero ¿una galería de arte, dónde la viste?.

Y acá se acabó la performance, por hoy.
Hasta la Victoria, siempre!!!

servido por Juan 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

CHK

CHK dijo

Recuerda que además de todo, como si fuera poco, Rose Hill ( la de las mitades de panes), poco antes de terminar se sacó como 20 calzones que tenía puesto uno sobre otro....................
buen trabajo señor reportero

24 Noviembre 2005 | 07:54 PM

Juan Solo

Juan Solo dijo

Excelente aporte. Y así no más fue la cosa. La mina tenía cualquier calzón puesto uno sobre otro. Se los sacó todos (menos uno), y de ahí agarró el hacha.
Voy a sumar ese texto.

Chau.

24 Noviembre 2005 | 07:59 PM

Marcela

Marcela dijo

Yo y mi última performance?.......la de parir rápido y antes que llegara el médico, la enfermera y la matrona. Solita en la sala de partos con un chico que estaba de práctica y dió vuelta la cabeza de mi bebé para que se acomodara y saliera más fácil.
Conclusión: la vida se abre paso, sin importar que el médico estuviera llamando a su mina, la enfermera peleando con su mino y la matrona en el baño (dis, que lavándose las manos). No hubo cámara porque mi marido andaba perdido por los pasillos buscándome y el registro de que mi hijo viera por primera vez el mundo exterior quedó grabada en la retina del practicante para toda su vida.
Ahora, yo de otras performances no doy testimonio, porque a lo más cuando fue el temblor y el vecino salió corriendo pilucho por el pasaje, no he visto nada que me tome por sorpresa y propugne arte aunque yo tenga mis dudas.
Pero igual, bueno saber de ti y de lo que te motiva, en una de estas me avisas y partimos con la parentela a hacer nuestro show de titeres sin titeres.

25 Noviembre 2005 | 08:36 PM

Juan Solo

Juan Solo dijo

Já. Gran texto Marcela!!!. Veo que sabes captar el momento mismo de la "laif" cuando se desarrolla una performance. Yo en la calle veo artistas todos los días.
Es como estar en un museo, pero monstruosamente grande. Sin guardias y gratis.

Un saludo desde la Quinta región, y espero sigamos compartiendo nuestras performances personales.

Chau.

25 Noviembre 2005 | 09:02 PM

Tony

Tony dijo

Arte escénico y real, 100% tangible y sufrible, como el que sucede por las mañanas en cada hogar "normal" de este mundo.
Brillante post... arte, ¿arte?, o ARTE... cada quién sabrá, pero a mi lo que más me inquieta, estimado Juan; ¿dejaste la cerveza o la regresaste?...
¡Un abrazo!.

26 Noviembre 2005 | 08:09 PM

beattorieses

beattorieses dijo

yo aun sigo pensando que las cervezas eran parte de la performance...

el hielo pos...regresó, pero no se quedó...

Yo recuerdo una gran performance y la realizó mi padre en el terremoto del 85, hablando de temblores:

...en vez de salir corriendo como el vecino de Marcela, se quedó adentro del departamento, en el baño, dandose una y otra vez con la peineta en la cabeza, echándose colonia, lavándose los dientes...mientras todos nosotros, vecinos y familia, le gritábamos para que saliera del edificio, que casi caía....

mi papá, que se le abra pasado por la cabeza?...morir con dignidad?...o le vino su instinto por la performance?...na.

cariños,
Beattori.

27 Noviembre 2005 | 06:17 AM

Juan Solo

Juan Solo dijo

Tony, creo que la respuesta está un poco en lo que dijo Beattori (y aprovecho de saludarla, hola bea...).
En un momento dejé la cerveza por ahí y después la vi metida en la performance de la mina que armaba mesas y sillas. ¿Dónde chucha la dejé realmente? me pregunté, pero finalmente creo que era otro envase de cerveza. Para que te digo que después la mina la hizo añicos a palos, o la tiró por los aires. La cosa es que antes de irse quedó todo hecho una mierda.
Y a esas alturas el evento ya se había transformado además -y sutilmente- en un bar ambulante donde cada uno se agarraba a lo que mejor le acomodaba: cerveza o vino tinto.
Cada "performancista" celebrando su "performancia".
Excelente final.

Un abrazo, y espero sigamos comunicados.

27 Noviembre 2005 | 09:36 PM

JOSE

JOSE dijo

estan rayando la papa? o es que ya ni papa les queda

13 Enero 2009 | 05:02 PM

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Diario de Juan Solo

Viña del Mar, Chile
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Tengo 35 años pero utilizo sólo el 70% de mi capacidad total (el resto se almacena para la vejez). El origen de todo está en Valparaíso eso sí. Ahí nací y viví toda mi vida. Por un tiempo estuve estudiando Ingeniería en Serena en donde me metí con todo lo que NO tenía que ver con mi carrera: pinté murales, participé en movimientos de arte y trabajé de payaso por ejemplo. Luego de eso entré a estudiar Diseño en Valparaíso en donde desarrollé mi capacidad de almacenamiento visual la que actualmente se desarrolla de manera bastante óptima, según mis últimas mediciones. Por muchos años trabajé en imprentas y como independiente, hasta que llegó diciembre 2004. Y todo se dió vuelta (entiéndase esto en términos positivos por favor). Actualmente distribuyo mi tiempo de lunes a viernes, en partes iguales, entre la ciudad de Viña del Mar y Santiago (Chile). Duermo y me levanto en Viña, y después parto a Santiago a trabajar. Y en eso estamos.

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