Estamos trabajando para Usted.
Estoy preparando un artículo pero me está saliendo más largo que la chucha.
Por mientras voy a entregarles parte de mi repertorio. Espero les guste, aunque soy sólo un instrumento de la paz del mundo (¿se nota mucho que estoy rellenando?).
Hoy fui al centro de Santiago y me quedé pegado en una esquina que no tengo idea cuál es, porque yo en realidad soy de Valparaíso. ¿Les he contado lo perdido que ando en Santiago de Chile?: No, pero otro día se los cuento.
Sigo.
En la esquina había a un weón que lo tenían agarrado entre tres tipos. El "weón" era un pendejo cara de mono que lo habían pillado robando, pienso yo. La gente cuando pilla a un ladrón solidariza, se unen. Es como un momento intenso de "seamos todos uno". Y en eso estaban todos, agarrando al pendejo cara de mono entre varios.
Y el pendejo trató de arrancarse (y casi lo logra). Se armó el tremendo lío. Y yo metido entremedio, viendo el momento preciso en que le estaban doblando los brazos como si fueran de goma. Suéltame perro culiao decía el pendejo y después largó un grito inmenso que me dio la impresión que le tenían la boca apretada con algo porque me recordé una vez que llevé a mi perrita al veterinario y para ponerle una inyección tuvieron que amarrarle el hocico, y la inyección le dolió tanto que mi perra hizo un ruido así como brrrrrrrrrrrrrrrreeeeeeeeeefff. Bueno, ese mismo ruido hizo el "pendejo-ladrón-cara de mono" mientras lo tenían agarrado entre tres tipos que después fueron cuatro. Cada compadre se encargaba de doblarle algo. "No me apreten la cara conchasdesumadre" fue lo último que escuché porque después me tuve que ir a almorzar.
En la tarde, bien tarde. En el bus de vuelta a Viña del Mar se subió un gordo con una guata feroz. Era joven el compadre, pero la guata era vieja. Debe haber pesado unos 130 kilos (estoy hablando sólo de la guata).
Se sentó -el gordo- y se quedó dormido de una forma muy extraña: sin reclinar el asiento se doblaba hacia adelante como si fuera a hacer la "invertida" (una pirueta muy compleja por lo demás). Pero lo peor de todo era que roncaba más que el motor del bus, lo que ya era demasiado. En un momento creo que varios pasajeros lo querían golpear. Sobretodo la mina que estaba delante de él. Era tanto el espectáculo que hasta el auxiliar del bus se puso a mirarlo. Pobre gordo, yo creo que bajar algunos kilos no estaría nada de mal.
Es todo lo que tengo que decir. Amén.

Tengo 35 años pero utilizo sólo el 70% de mi capacidad total (el resto se almacena para la vejez).
El origen de todo está en Valparaíso eso sí. Ahí nací y viví toda mi vida. Por un tiempo estuve estudiando Ingeniería en Serena en donde me metí con todo lo que NO tenía que ver con mi carrera: pinté murales, participé en movimientos de arte y trabajé de payaso por ejemplo. Luego de eso entré a estudiar Diseño en Valparaíso en donde desarrollé mi capacidad de almacenamiento visual la que actualmente se desarrolla de manera bastante óptima, según mis últimas mediciones.
Por muchos años trabajé en imprentas y como independiente, hasta que llegó diciembre 2004.
Y todo se dió vuelta (entiéndase esto en términos positivos por favor).
Actualmente distribuyo mi tiempo de lunes a viernes, en partes iguales, entre la ciudad de Viña del Mar y Santiago (Chile). Duermo y me levanto en Viña, y después parto a Santiago a trabajar.
Y en eso estamos.

alcachofazul dijo
Muchas gracias por tus commentarios -el corrector y el ampliatorio-.
He echado un vistazo y me parece muy bueno, interesante tu blog.
Te enlazo como amigo coctelero.
Y seguimos en contacto.
Un abrazo. Gracias.
-Al.
23 Noviembre 2005 | 08:40 AM