Sábado 15 de octubre.
19.30 hrs.
Invitación para dos personas.

El filtro a la entrada era el siguiente: los viejos bien arreglados abajo en platea. El resto, arriba.

Y ahí estaba yo, en un balcón mirando a los invitados hacia abajo.
Desde arriba, finalmente, se veía todo mejor. Las piernas de Lorene Prieto, la pelada de Patricia López, los gorros publicitarios de los integrantes de la peli chilena “a la cama”, un actor que hizo de Pedro de Valdivia en Teleduc los años 80, Walter Kliche y su señora, una ex actriz de la primera telenovela chilena (la Madrastra) y un tipo barbón que, según yo, es el doble de Francisco Coloane.

También vi a un caballero que se paró de su asiento como para ir al baño y que finalmente fue la estrella de la noche: era el representante de la embajada de España y recibió todos los premios de sus compatriotas porque ninguno de ellos estaba. Subió y dio discursos, hizo un anuncio de cooperación futura entre Chile y España, saludó nuevamente, nos presentó a una de sus hijas, agradeció nuevamente, disculpó a los españoles y volvió a subir unas seis veces más.

La función terminó con la exhibición de la peli ganadora: “a la cama”. Y yo terminé en un bar viendo como Luchito (el estacionador de autos) después de un vaso de tinto, uno de blanco y una cerveza, se reclinaba en su asiento para mirar el techo al ritmo del rock.